Los primeros años de vida son la ventana de mayor desarrollo cerebral. La estimulación temprana acompaña ese proceso con actividades diseñadas para potenciar las habilidades motoras, cognitivas, del lenguaje y socioemocionales del bebé y el niño pequeño.
¿Para qué edades?
Desde los 3 meses hasta los 5 años. Cuanto antes inicies, mejores resultados se obtienen, sobre todo si hay algún factor de riesgo como prematuridad, bajo peso al nacer o antecedentes en el embarazo.
Lo que incluye una sesión:
Evaluación inicial del desarrollo, actividades adaptadas a la etapa del niño (motoras, sensoriales, cognitivas, de lenguaje), juego dirigido con material especializado, y orientación a los padres sobre cómo continuar el estímulo en casa entre sesiones.
Cuándo consultar:
Si tu hijo no alcanza los hitos del desarrollo a tiempo (sostener la cabeza, sentarse, caminar, hablar), si tuvo un parto difícil, si fue prematuro, o simplemente si quieres acompañar su desarrollo de la mejor manera posible.