El lavado de oídos elimina el cerumen acumulado que produce sensación de oído tapado, disminución de la audición, mareo o zumbido. Lo hacemos con técnica de irrigación suave y agua tibia, sin el uso de hisopos que solo empujan el cerumen más adentro.

Antes del procedimiento:

Si el tapón está muy duro, te indicaremos aplicar gotas reblandecedoras durante 2 o 3 días antes de la cita. Si el oído está adolorido, infectado o hay perforación del tímpano, primero tratamos la causa y luego procedemos con la limpieza.